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Una vez más,
pese a mi actitud poco proclive a presentar libros, porque sigo pensando que
el mejor prologuista o presentador es el propio autor, me veo constreñido
por mis propias prédicas, a hacerlo respecto al Manual de Contencioso
Administrativo, escrito por el abogado Miguel Ángel Torrealba
Sánchez. La afirmación relativa a que me encuentro constreñido por mis
propias prédicas, obedece a que el autor forma parte de ese grupo de
abogados que trabajó conmigo en la Sala Electoral del Tribunal Supremo de
Justicia. En el caso de Miguel Ángel Torrealba Sánchez, con ocasión de
prologar su tesis de especialista en Derecho Administrativo por la
Universidad Central de Venezuela que tuvo por objeto el estudio de las
competencias de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia
(publicada por la Fundación Gaceta Forense del Tribunal Supremo de
Justicia), expresé: En mi caso, y en el presente, he sido un árbitro muy
particular, pues aparte de que conozco a Miguel desde el año 1990, cuando
fui su profesor en Administrativo I, revelándose como un excelente
estudiante, lo que a la postre demostró cuando egresó con la distinción
Magna Cum Laude; en el año 2000 fue mi asistente en la Sala Electoral,
realizando una excelente labor. A ello cabe añadir ahora que el autor ha
continuado alcanzando logros profesionales y académicos, al punto que ha
sido y es un profesor muy exitoso de Pregrado en la Universidad Central de
Venezuela y de Postgrado en la Universidad Católica “Andrés Bello”.
Siempre he sostenido que el éxito de un
docente universitario no puede valorarse exclusivamente por el número de
alumnos aprobados y reprobados, que desde luego sigue siendo una variable
importante a tal fin. Pero tan importante como ella, es la casi obligación
que tiene un profesor universitario de dejar constancia a través de alguna
obra escrita (apuntes, manuales, artículos de revistas, etc.), de su
pensamiento jurídico en la materia, o desde luego, en alguna parte de ella,
que diariamente enseña en la cátedra, pues en mi criterio resulta
lamentable, y totalmente contrario al principio de la meritocracia
(academicismo), sobre el cual siempre –desde la misma creación de la
Universidad de Bologna– ha estado articulado el pasado y el presente de la
vida universitaria, y por supuesto también el futuro, que un profesor pase
veinticinco o más años en la Universidad, y no se le conozca obra alguna, ni
siquiera unos sencillos apuntes.
Pues bien,
Miguel Ángel Torrealba Sánchez ha comprendido
cabalmente el sentido de la docencia universitaria, y a pesar de ser
profesor a tiempo convencional, en el término de cuatro años que tiene
dictando la Cátedra de Derecho Administrativo, presenta ahora a los
estudiantes, a los jóvenes abogados y a la comunidad jurídica en general,
una obra de mucha utilidad, en virtud de que contiene una revisión
sistemática e integral, pero sobre todo didáctica, de los temas
fundamentales del contencioso administrativo general. Reitero que por
tratarse de un libro dirigido fundamentalmente a estudiantes de la carrera
de Derecho, contiene más una visión panorámica y actualizada, antes que
profunda y exhaustiva de la materia.
Por ende, el aporte fundamental es
precisamente el de compendiar de forma ordenada y didáctica una serie de
temas que hasta ahora habían sido tratados de forma dispersa y puntual por
la doctrina, máxime si se toma en consideración la ausencia –casi absoluta–
de una bibliografía general actualizada sobre el contencioso administrativo
después de la entrada en vigencia de la Constitución de 1999, y más aún, de
la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de de Justicia. Por supuesto, que en el
estado actual del contencioso administrativo en Venezuela, el señalado
carácter didáctico de la obra no le ha impedido al Profesor Torrealba emitir
sus tesis interpretativas sobre varias controversias doctrinarias y
jurisprudenciales que se han suscitado en el ámbito del contencioso
administrativo; de allí que la obra también facilite la apertura del
desarrollo del debate académico que tanta falta hace en el área del
contencioso administrativo, y del Derecho Público en general.
Desde el punto de vista formal el Manual
aparece estructurado en capítulos que responden, en líneas generales, al
programa de la materia que se imparte en la Escuela de Derecho de la
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de
Venezuela, aunque con algunos apéndices y epígrafes adicionales que resultan
muy importantes para complementar el conocimiento de los temas abordados.
Así pues, el Manual comienza con un
capítulo Introductorio sobre la noción del contencioso administrativo y su
surgimiento y evolución histórica en Francia e Italia, para luego abordar
esos puntos con referencia al caso venezolano. A partir de allí, los
restantes capítulos están destinados al estudio de las diversas vías
procesales (“recursos” o “demandas”) propias del contencioso administrativo
general venezolano: los recursos de nulidad, abstención, interpretación, así
como las demandas contra los entes públicos, las derivadas de los contratos
administrativos, y las controversias inter-administrativas.
En fin, se trata de un manual bastante
completo y actualizado sobre el contencioso administrativo general
venezolano, de especial utilidad –insisto– para los estudiantes de la
materia en nuestras Universidades, pero sin duda que también se convertirá
en obra de consulta para los operadores jurídicos, sobre todo para los
jóvenes profesionales, en el área del contencioso administrativo, sin que
con el mismo pueda pretenderse sustituir la obligada revisión de los
trabajos monográficos y especializados sobre los diversos temas que lo
integran, como bien lo aclara el propio autor en la introducción.
Por último, no me queda más que mostrar mi
regocijo por esta nueva publicación del joven profesor Miguel Ángel
Torrealba Sánchez, y exhortarlo a que continúe transitando la senda del
estudio sistemático y reflexivo, cada día más necesario, para superar la
actual situación que caracteriza el sistema jurídico venezolano, básicamente
desde el punto de vista funcional, en la cual juega un papel relevante el
contencioso administrativo.
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